miércoles, 11 de octubre de 2017

El miedo da mucho miedo. Debajo quiero decir: me da mucho miedo dejarme sentir el miedo. Soltar, vivirlo, vivir con el, navegar, despacio, y no saber qué va a haber después. Todo parece apuntar que ese miedo se va a mover. Se va a transformar, a lo largo de las semanas, los meses, los años. No va a ser siempre así. El borde del precipicio al que no puedes acercarte, que una vez te acercas y es la repisa de una preciosa ventana de un primer piso, con su fachada calada y sus geranios en su calle luminosa. Huele a azahar y hierbabuena, ese "olor a mandarinas". Seguramente no sea eso lo que viene después del miedo, seguramente está ahí aunque no puedas saberlo ni aún atreverte a mirar. Vértigo, control. Paradójicamente primero tienes que soltar para después saber qué es lo que necesitas sentir que ya no te controla.
Controlar otra vez para no sentir ese miedo, no asomarte nunca, mantiene la sensación de amenaza y lo que hay al otro lado del precipicio sigue siendo un fantasma. Soltar los mandos, respirar hondo, y no hacer nada. Protege tu espacio aunque ahora no sea lo que te pide el cuerpo. Proteger el espacio para poder: respirar hondo y asumir que siento miedo, sentarnos (miedo y yo), y esperar a ver qué pasa.

jueves, 5 de octubre de 2017

Hay raíces en las raíces de las raíces
hay un bosque infinito
hay una selva mojada que se desborda a raudales
hay millones de helechos en la sombra fresca de estas paredes
que dicen ser cuerpo, quien sabe

yo sé
y lo sé porque es mi cuerpo

lo extraño es que sean paredes
porque no contienen, aunque protegen
son parecen caudales
de ida y vuelta, humedales
son lugares.



Soy el duelo
Soy la noche
La tristeza

La negrura
El camino oscuro
La pérdida


Yo...[...]


Qué le voy a hacer si este cuerpo

está tranquilo y busca tu piel

respira el azahar y ponte
esa flor de hibisco en el pelo, morena
y al lado una
ramita de hierbabuena

sal a la noche y respira
tu horizonte es la luna llena.







Retales del 23/08/17







martes, 8 de agosto de 2017

Ya no hay una amenaza, pero hay un daño. Respeta ese daño, no lo fuerces. Eso te hace estar cerrada, porque ese daño necesita repararse. Respeta tu propio cuerpo, dale el espacio.

jueves, 20 de julio de 2017

https://www.nytimes.com/es/2017/07/10/modern-love-soledad-amor/?mc=adglobal&mcid=facebook&mccr=ES&subid=LALs&subid1=TAFI

"una calma precaria era para mí un regalo. Que mis días fueran míos de nuevo, que yo fuera yo otra vez.", dormir, sin susto.  

martes, 11 de julio de 2017