martes, 12 de febrero de 2013

En un recital de Marwan


Esto lo escribí en un recital de Marwan. Como tantas otras cosas que te he escrito se quedó garabateado en un papel cualquiera, guardado en el fondo de un cajón (y de mi corazón).

Desde que te conocí te escribo.

Nuestro primer beso es una escena de una película preciosa y difícil, de las que te emociona y te hace sonreír pero te deja hecha un ovillito con un nudo en la garganta
y los ojos llenos de tristezas.

No sé bien qué es lo que te quiero decir...

...supongo que...que todo esto es para ti



video



Si estuvieras aquí conmigo
no podría soltarte la mano al terminar,
no podría alejarme de tus labios
más allá de donde siguiera sintiendo tu calor
y cuándo se te eriza la piel,
lo sé...

Quizá es por eso que no estás,

quizá es que nuestra historia ha de seguir siendo
una colección preciosa de besos
de labios temblando
de no saberse nunca juntos a salvo,
y poemas que han volado miles de kilómetros,
de amor y de ganas
que siempre
tienen que esperar a mañana.
En resumen:
vidas con pausas para inventarnos un amor
para el que nunca ha habido espacio.

Quizá debiéramos aprender a amar las despedidas,
a saborear cada minuto de paso como si no hubiera un mañana,
aunque al día siguiente despierte el dragón,
hasta que ya
no le calmen los cuentos
con los que me duermo cada noche
que no estás conmigo.
Aquí se me acaba la teoría:
podemos intentar aprender a amarnos
sin querernos a cada rato,
pero cada día que pasa me bloquea más la puerta abierta,
cada día que pasa
entiendo menos
con qué zapatos se camina un mundo
en el que amarnos no es suficiente,
cada día me sabe más raro
este amor que es aunque no pueda serlo,
que es
a fuerza de intentarlo,
este amor que es
pero no puede tener nombre,
ni cuerpo,
ni espacio



viernes, 8 de febrero de 2013

(noviembre de 2011)

A veces su voz es como la lluvia
y sus ojos te empapan hasta los huesos...

Qué no puedes hacer tú, que me improvisas una cejilla con una goma y un lápiz de ikea
para que pueda cantarte en mi tono “todavía creo en nosotras”

Qué no puedes hacer tú, sólo si quieres
Sé que es más fácil pensar que no me importas
Sé que es más fácil creer que yo no tengo miedos, creer que no estoy arriesgando
Sé que, sencillamente, a veces sólo podemos protegernos si nos convencemos de que para la otra somos un juego, y eso nunca

Y tú, que para mí eres la macgiver del parque en el que cantamos de sol a sol,
que cuando buscas algo en un bolsillo siempre pienso que algo va a ocurrir
y ocurre
apenas levantas la cabeza
y me miras
y sonríes
y a mí me tiemblan las piernas

Las tardes contigo han sido como lluvia de verano
tanto la disfruto
me dejo empapar
hasta que la voz se me desborda y no puedo seguir cantándote sin decirte...
hasta tener la sensación de que aquí y ahora es el único sitio en el que quiero estar, y que me dure hasta volver a casa,
pero al llegar a la cama
me llegan tus miedos y de repente me siento toda cansada
de tanta lluvia, de tanta mirada que se me escapa
del miedo a que tu voz quiera marcharse
y la lluvia de otoño me pille sola con la guitarra
y tantas ganas...

Me cantas flojito detrás de una guitarra como trinchera, tres acordes que nos protejan de las ganas de salir corriendo,
y comerte a besos,
y que me alcances al llegar a la fuente y, empapadas, riamos hasta que un te quiero se nos caiga de los labios...

Aun no me creo
que me haya enamorado de miedo a hacernos daño
de tus ojos asustados y de sentirme temblar los labios

No me puedo creer que sepamos lo que esto duele y no estemos aprendiendo a hacerlo mejor
Que el miedo nos paralice
en este quererte que no puede ser
Justo aquí
Justo en esta contradicción entre querer cantarte cuerpo a cuerpo y cerrar los ojos sabiendote a mi lado, y querer salir corriendo...
Me dijiste “¿no conoces esta canción?”
“No, cántamela”
“Te vas a enamorar de mí”
...hasta los ojos.







jueves, 7 de febrero de 2013

Te susurraría despacio todos los poemas que me pidieras...






Cuántas historias se esconderán en ese espacio entre tu clavícula y tu cuello...creo que podría imaginar mil poemas, si pudiera, por un día, no atraparme en tus ojos...Sé que a veces siento la vida como si fuera una película, y esta imagen cobra vida propia: te imagino con los ojos cerrados, sintiendo como sube y baja tu pecho, estando muy cerca de ti, cuerpo a cuerpo...suena una música lenta, seguramente empiece con unas notas sueltas al piano, que se suspenden en el aire y se mezclan con los sonidos de nuestra respiración. Y yo, habitando por un tiempo dulce ese espacio tuyo, que en ese "ahora" es todo lo que quiero que exista, te susurraría despacio todos los poemas que me pidieras.






...Y traer chocolate
derretido en mis labios

para hacerte probar
a qué me sabe tu cuerpo...




miércoles, 6 de febrero de 2013

noviembre llegó con frío



Y después de dos meses,
que son, en realidad, un año más,
que es, en realidad,
todo el tiempo que nos conocemos,
se ha venido otro adiós.
No sé porqué
este adiós me sabe viejo ya
me sabe a que es el mismo
que tantas otras veces.
Dices que este dolor se ha vuelto una rutina fría
y la verdad es que yo sólo he tratado
de enfriar con palabras
un pequeño espacio para poder encontrarnos,
porque este amor que ha sido ya de tantas maneras
y a tantas distancias diferentes
nos estaba quemando las ilusiones entre las manos.
Pero si algo se nos da bien
si algo nos ha traído hasta aquí
es que por más ilusiones que se nos hayan arrugado entre los dedos y el corazón
no hemos podido, sabido o querido no dejar que brotaran
por todos lados
ganas, ganas y más ganas.

Es por eso que me es tan difícil
decirle ahora a mi corazón
que deje de brotar primaveras,
que deje de crecerse al sol,
que deje de bailarte el agua y de regocijarse
que deje de ser feliz amándote
que se guarde el calor...

Es tan difícil cuando no es el amor lo que duele
sino la esperanza...
Es tan difícil sentirte esperando
amar como quien salda una deuda
cantar poesía y que suene a contrato

Es tan difícil quererte y tener que secarme el brillo en los ojos
cantarle a la ilusión cada vez más bajito
hasta mecerla dormida y la melancolía,
el sabor a sequía de aprender
que te amo y me amas
y no amamos de la misma forma
y no hay forma de encontrarnos.


martes, 5 de febrero de 2013

Último


No tengo explicación para todo esto
más que una verdad sencilla:
te lo escribí a ti
y mi cuerpo necesita que tu cuerpo lo sepa
(no tanto qué escribí
sino que lo escribí).

Tengo la sensación de que lo hemos hecho todo al revés.

Me siento desarmada y chiquita
y no quiero más racionarnos los amores
No quiero que este amor se diluya sin palabras
hasta quedarse desnudo como un árbol en otoño.

Quiero juntar un poquito de fuerza para tomar una decisión y mantenerla:
quiero una tregua indefinida.

Sé que te quiero en mi vida, sé que me encanta quién eres
pero esta manera en que hemos intentado compartirnos no funciona y me supera,
necesito dejarlo aquí.

Milmilmillones de gracias por todo, me quedo cada segundo grabado en la piel.