sábado, 15 de marzo de 2014

Duelo de Batania, o dejar de vivir en los agujeros que nos deja el capitalismo.

Lo malo cuando te das cuenta de que la ideología de "el amor todo lo mueve" y de que el amor es lo más intenso que te puede pasar en la vida es la encerrona mejor orquestada para la sumisión de las mujeres, (y en general, de la vida al capitalismo) es que Batania deja de ser las luces de luciérnagas que hacen de tu oscuridad un lugar mágicamente vivo, doloroso pero intenso, para ser oscuridad sin poesía-clavo ardiendo.

No es fácil aprender a vibrar con la poesía precaria de la vida por la vida, sin promesas salvadoras y románticas de "estoy viva porque amo intenso", "estoy viva porque me duele innombrable que no me ame". La vida está en otro lado que en los agujeros que nos deja el individualismo atroz. No es fácil dejar de agarrarse al oscuro placer del desamor y los amores dibujados como únicos, imposibles, la cristalización de la utopía - mientras dejamos de ver a la persona singular que tenemos delante, el jardín de las peculiaridades, la fuerza de la creatividad para construir vínculos más allá de llenarnos los vacíos con amor-algodón de azúcar de ginebra y punk.

No más mensajes de última hora. No utilizar la vulnerabilidad de la noche. No más crepúsculo. Querer con los ojos abiertos algo más allá de una terapia. Construir autonomía.

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