jueves, 13 de marzo de 2014

Psicoanálisis

X, que es (entre otras cosas) psicóloga, me está haciendo un acompañamiento activo con mis movidas emocionales y mentales. Me dijo que para cerrar historias que me estaban generando sufrimiento tenía que hacer duelos. Doler la pérdida de las personas que fueron o que yo quería que hubiesen sido y dejar marchar esas imágenes, dejar de dialogar con ellas, y empezar, si quiero, una relación con la persona que queda después de eso.

Dejar ir al padre que quise y que no es, para poder tener una relación con el padre real que no me genere ese sufrimiento.

Alison Bechdel estudió a Winnicott, un psicoanalista que empezó a hablar de los objetos transicionales - aquellos que la bebé sabe que no son ella misma, pero tampoco son un no-ella, son parte de ella de alguna manera, como un peluche, una mantita, etc.-. Habla de sus teorías en su novela gráfica "¿Eres mi madre?", de su teoría de la madre suficientemente buena. Dice que la bebé/la niña ha de destruir al objeto y que el objeto sobreviva a su destrucción, de esta manera se completa el proceso y la niña puede madurar de forma sana y autónoma. Que si el objeto - la madre si es la madre el objeto transicional, no sobrevive a su destrucción, la niña se quedará enganchada en ese momento.

Sé que esto no se entiende nada, la novela merece la pena y se entiende mejor, por lo menos la segunda vez que la lees. Lo que quería decir es que es la misma cosa: Destruir al padre y que él sobreviva a su destrucción para poder soltar, cerrar esa puerta y empezar una relación desde otro lado. Él nunca podrá darme lo que yo necesito, por lo que si yo no consigo lo que necesito de él no es mi culpa, no es mi incapacidad.

Dejar ir al padre que necesité que fuera y no fue.


(y eso que cada día más el psicoanálisis me gusta menos, me parece un juego peligroso y elitista de una clase a la que no pertenezco, pero mira, de repente me llega por varios sitios y en la misma onda...qué cosas.)





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