sábado, 14 de febrero de 2015

Llámame paranoica porque veo cosas donde no las hay. Pero aun después de esta hostia de realidad, sigo pensando que son reales.
7 días ha durado. Diría que menos, pero no estoy segura que no ha estado coleteando hasta 7. Y ya. Ya fue. Soltar, cortar esa especie de cordón umbilical que parece que te suministra el aire para respirar. Cortar. Abrir tanto la garganta para coger aire en la primera bocanada que parece que voy a explotar y desintegrarme en diezmil millones de iones de colores, que se quedarán suspendidos en el aire un momento, antes de diluirse en el alrededor. Y absorber. Tan fuerte que duela sentir la cascada de aire inundando cada recoveco de mi árbol alveolar, que sienta cómo se difunde por todos mis espacios intracelulares. Respirar. Y soltar el aire. Y abrir los ojos que ya estaban abiertos, pero que no podían mirar más allá de mis entrañas. Extraño egocentrismo.

Ya fue. Corté el cordón. Ahora respiro y amo recorrer los bordes de mi yo para saber hasta dónde llego, y donde se entremezclan y confunden con los de otrxs como aguas de diferentes ríos. Situada en mi propio cuerpo. Situada.

lunes, 9 de febrero de 2015

Asi como a la gente no hetero nos meten todo el rato en dinámicas heteros, a la gente no monógama nos meten todo el rato en dinámicas monógamas

martes, 3 de febrero de 2015

Se llama sídrome de abstinencia, dura unos días, y nadie se ha muerto de eso. O al menos yo no me voy a morir. Éste es mi mantra.

La cabeza me va demasiado rápido. Todas las interpretaciones posibles, todas las posiciones desde las que mirar, todas las reacciones físicas y emocionales: pasar por la tristeza, el miedo, la indignación, el enfado, la pena otra vez, la inseguridad, la culpabilidad, y empezar otra vez. PARA. Parar la cabeza, parar el círculo. Música si puedes. Mantra. Un baño. Un gato. Dormir. En los ratos intermedios veo que estamos haciendo lo que hemos acordado, tan simple como eso. Que era lo que yo quería. Sé fuerte, Roma, busca la fuerza que tienes, fuerza para aguantar el envite y fuerza para no pararte a pensar y elaborar todo. Meditar, dejarlo pasar, ahora no tienes espacio para mirar con perspectiva, dejarlo pasar es una estrategia de autocuidado y es importante. Sé fuerte, yo sé que lo has hecho antes y sé que puedes hacerlo. Ánimo, valiente.



Incluir la salud mental en nuestra perspectiva de las vidas que queremos construir y la autonomía que queremos recuperar, no es incluir las consignas en nuestros eslogans, no es romantizar la locura, no es declarar la guerra a lxs psiquiatras como si pudiéramos prescindir de las alianzas en las consultas.

Es crear cajas de resistencia para rebajar la angustia de esta miseria de vida, y el miedo que genera saber que si petas igual no sólo petas sino que te quedas sin casa. Es crear grupos de apoyo para no tener que ser tú quien comunique lo que te está pasando cuando no puedes o no te serviría comunicar desde donde estás; grupos de apoyo para poder llamar a alguien que sabe que tipo de apoyo quieres o necesitas o quieres y necesitas, porque lo has pensado, compartido y consensuado antes; alguienes que conocen tu proceso, cómo lo vives, qué significa para ti. Grupos de apoyo y alianzas terapéuticas para tener los recursos farmacéuticos que necesitemos y/o queramos usar, y la información tanto profesional como vivencial de cómo funcionan y para qué pueden servir. Es buscar activamente, abrir espacios de encuentro para ir creando alianzas con profesionales, que tienen herramientas, experiencias y perspectivas que nosotras no tenemos, y viceversa. Porque lxs vamos a necesitar.
Es crear grupos de apoyo entre iguales para saber que no estás sola, que no eres la única, que hay otras experiencias y que se sale, para compartir, para vincularnos, para hacernos fuertes, para empoderarnos, para construir recursos.

En un mundo loco la loca no es la verdadera cuerda, sino alguien que está bien jodida y que puede construir una perspectiva sobre su propio proceso que la ayude a entenderlo, saber cómo funciona, minimizar sus impactos, hacer la propia vida, con construcción política real.