sábado, 29 de agosto de 2015

Las 00:49 nunca fue una buena hora para salidas del armario. 

Sólo recordarme a mí misma
no más mujer puente
no más esa puente mi espalda

mañana
vuelve a leer el poema

ahora, descansa.


Me desvestí ese disfraz con cabeza de río
Desde la piedra en la que me siento lo miro

Profundo y sereno respeto
Pero la vida liviana me llama

¿y si fui aire
siempre
además de agua?



sábado, 22 de agosto de 2015

Me cansa esta sensación de trascendencia. Antes me encantaba. Ahora quiero sencillo, vivirte cada día, viviros cada día, vivir - me - cada - día. Quiero los días buenos y los días malos. Quiero que no vayamos con todo al 100%, que no vayamos al todo o nada. Quiero sencillo, tocarte el pelo, escuchar que te ríes, preocuparme absurdamente por María, como una madre, como una novia. Quiero cada siesta que dormimos juntas. Quiero que Clau me llame bichito. Quiero decirle que mi vida me gusta más con ella, quiero decirle que vaya suerte, compañera, tenerte cerca. Quiero jugar con la cachorra si se puede, y si no se puede, pues igual quiero, y hace sol, y todo sigue viéndose limpio. Quiero flotar. Quiero a Lucas, y a María, y tengo miedos, ahora son pequeños, son míos, mis bichitos. Quiero nadar e imaginar que no hay nada más y no escuchar nada más que el agua. Quiero sentirme las piernas cargadas. Quiero que nunca deje de ser verano y quiero no sentir la intensidad de todo todo el tiempo. En serio, la vida ya es demasiado intensa, en serio. En serio, me cansa sentir que cada paso que doy en la misma acera camino de casa es un paso más de mi vida, que yo decido, y sentir casi el crujir de cómo voy construyendo mi vida en cada momento. Quiero simplemente caminar. Y que nunca deje de ser verano.

viernes, 21 de agosto de 2015

Tenía 16 años y volví un día antes porque me llamaron para decirme que ella estaba en el hospital. No te avisé. Fui a trabajar, volví sola a casa, dormí como pude, me desperté y fui directa al hospital. Estaba en la uci, inconsciente, conectada a un montón de cosas que la mantuvieron "con vida" durante 4 días hasta que decidieron desenchufarlas. Recuerdo perfectamente ese momento: el médico saliendo, preguntandome por la familia de X, yo corriendo a buscar a su hermano, el horror, la urgencia. Sabía, yo ya sabía lo que estaba pasando, pero joder, quería tantotantotanto que no fuera eso, tanto. Y tú me embroncaste, ¿cómo no me has avisado que habías venido antes? Seguro que querías montarte una fiesta en casa. Puntos suspensivos. Yo quería meterme en la uci y tumbarme a su lado, y hablarle. Hablarle mirando al techo, hablarle hasta no poder más, y luego callarme de puro agotamiento y simplemente quedarme ahí, con ella, escuchando el respirador subir y bajar, subir y bajar, subir y bajar. Cerrar las cortinas para que no se amontonara nadie más a mirar desde el otro lado del cristal. Yo quería ser yo la que desenchufara las máquinas, la que la vistiera para el entierro, peinarla, maquillarla. Yo nunca le habría puesto ese amarillo en la cara, no era ella, estaba irreconocible en el velatorio, ella no era así. No recuerdo la ropa que llevabas, fui incapaz de quedarme mas de dos segundos delante del cristal, ni siquiera recuerdo si te veíamos de cuerpo entero o estabas medio tapada, no se ni si eso es posible. Yo habría elegido unos lois de los que llevabas siempre, encantada del culo que te hacían, tan feliz siempre. Tu pelo corto, que no te creía capaz hasta que te vi. Había tantísima gente. Una misa absurda, un entierro más íntimo. Por fin, llorar. Y desaparecer.

miércoles, 12 de agosto de 2015


No me acordaba de que tú y yo podríamos haber sido ell*s. Dentro de todo este colocar, esta cuenta a cero, ahora que ya te puedo mirar de igual a igual o a la misma altura, de sobte me viene ese recuerdo, y me encantaba.