viernes, 30 de octubre de 2015

Me mantengo alejada y alejo de mí en la parte mas íntima (en los afectos y en los compartires sexuales) a la gente que se droga y se desfasa habitualmente porque siento que si no te cuidas a ti misma no puedes cuidarme a mí. Veo comportamientos compulsivos autolesivos, y me asustan. Me incomodan muy dentro, y desde ahí dentro siento como mi cuerpo reacciona con rechazo. 
- "¿No vas a poner música?"

Sueltas las cuerdas, me dejas de rodillas en la cama y te vas al otro lado de la habitación. Luces separadas, yo estoy en la penumbra y tú enciendes aquella luz. Trasteas en el ordenador, piensas en voz alta, sabes el disco que quieres. Tengo curiosidad por saber qué has elegido y ganas de que vuelvas ya aquí. 

Das vueltas, yo me tumbo. Te giras y vas al armario, sacas el top, te quitas la camiseta. ¿Lo estás haciendo para que me relama? Porque si es así está funcionando. 

Me pregunto si esto estaba pensado así, para que te mire desde estos tres metros escasos ahora que no puedo tocarte. Me gusta. Respiro hondo, me digo no hay prisa y me pongo cómoda, - "¿me estás haciendo ahora ser yo la mirona?"-.