viernes, 30 de octubre de 2015

Me mantengo alejada y alejo de mí en la parte mas íntima (en los afectos y en los compartires sexuales) a la gente que se droga y se desfasa habitualmente porque siento que si no te cuidas a ti misma no puedes cuidarme a mí. Veo comportamientos compulsivos autolesivos, y me asustan. Me incomodan muy dentro, y desde ahí dentro siento como mi cuerpo reacciona con rechazo. 


Y de repente, hablando de esto después de tantas veces, me viene mi madre a la cabeza y lo veo en letras mayúsculas: No me cuidabas porque no te estabas cuidando a ti. No podías cuidarme porque no te estabas cuidando a ti (no podías no de indefensión, sino de incompatibilidad).

Supongo que una madre tiene la responsabilidad de cuidar de su prole, no es que lo suponga, es que no hay otra posibilidad para las criaturas. Pero como persona sociabilizada como mujer me genera resistencias culpar a otra mujer de no cuidarse y de no cuidar. No tú sola, ¿no?

Obvio que esto sólo lo puedo escribir sobre la realidad de 7 años que ya no ocurre eso. Y que si siguieras haciéndolo sería incapaz de tomar esta distancia para mirar. Pero así era mi vida entonces y esta es mi vida ahora, y de repente (tras 7 años), tengo esa distancia. Hace dos años me reconcomía la sensación de saber que te estaba queriendo y queriendo querer, la angustia de pensar si eso iba a hacer desaparecer todo lo que ha pasado. Empecé a tener la necesidad urgente de decir en voz alta y de recordarme "Yo viví eso, fue real. No tenía que haber pasado, no me merecía eso, eso pasó y yo no había hecho nada para que eso me pasara a mí durante 21 años. 21 años. Eso ha pasado, y quien soy yo es eso en parte, tiene que ver con eso, aunque siga caminando y pueda decir aquello que fue, y que hoy ya no estoy ahí". Sentí que quererte y querer compartir mi vida contigo en parte era una traición hacia esa yo que seguía gritando ¿Por qué me estás haciendo esto?.

Cuando pienso en mis padres, y en los adultos cuando crían/educan en general, pienso que no es fácil, pero que erais vosotros los que teníais herramientas y experiencia para tomar distancia en las situaciones de conflicto, no nosotras. Nosotras simplemente no teníamos las herramientas, estábamos indefensas. Por eso tú no podías abandonarme y por eso tú no podías juzgarme y dejar que se rompiera como castigo o como reproche. Pero también pienso y esto me ha sorprendido, que de repente esa niña que era yo que no tenía herramientas se hace adulta y las consigue y las construye, y sorprendentemente con esas herramientas puede volver ahí y revisar, recomponer, recolocar y cuidar su propio yo, su propio espacio. No es la mejor manera de llegar hasta aquí, pero es mi mejor manera de hacerlo ahora que aquí estoy. 






            Haz una parada obligatoria...(8)







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