lunes, 2 de noviembre de 2015

Estoy leyendo el poemario de Gabriela Wiener y me digo
Yo no voy a hacer fotos de familia,
mientras ya voy colocando cuidadosamente los personajes.


Me dice M que sólo buscamos el conflicto para explicar lo anormal. Me sirve. En realidad pienso que la violencia es la normalidad más anodina. Puede que la violencia me hiciera más mujer que desviada. Quién sabe.

Tengo pánico a que le pase algo a mi hermano.

El cuchillo con el que rajó la pelota en mitad de la escalera lo sacó del bolso, ¿por qué llevaba un cuchillo en el bolso?

Soñaba que venía a acuchillarme, en aquella habitación nueva llena de muebles blancos en los que guardaba las 5.000 pesetas que alguien me había dado, y con las que quería comprarme un microscopio. Montar un club de ciencias, con sus carnets y todo. No traer más amigas a dormir a casa. Llamar por teléfono cuando ella subiera a tender la ropa. Mirar por la ventana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario