martes, 23 de febrero de 2016

Me encantan tus manos. Quiero tanto dibujarlas. Cierro los ojos un momento para pensarlas y ver su forma en mi cabeza, pero no están ahí. Están. Pero no es en imágenes que pueda ver, donde encuentro sus límites, sus líneas, sus ángulos, sus redondeces. Sus fuerzas, sus articulaciones, sus tactos, la yema de cada uno de tus dedos. Su calor. Están en las palmas de mis manos, en la punta de mis dedos. 

Cierro los ojos por un momento para pensarlas y son mis manos las que saben hasta dónde, cómo son, cómo dibujarlas. Mis manos saben cómo son tus manos contra mis manos dentro de mi coño, cómo son mojadas, y curiosas. Mis manos saben cómo son tus manos apoyadas sobre mis manos, sentadas en algún lugar cualquiera con más gente, posándose cómplices, haciéndote presente, estoy aquí, estamos aquí. Mis manos saben cómo son tus manos entrelazándose con las mías despacio, con dulzura, estando desnudas en tu cama con tu cuerpo abrazando mi espalda, relajadas, cálidas, buscando y encontrando, conmigo. 

Me gustaría tanto dibujarlas. Trataré de recordarlo la próxima vez, mantendré los ojos más abiertos, la próxima vez. La próxima vez.