lunes, 10 de octubre de 2016

"Desconfío profundamente de las personas que siempre están sonriendo. De aquellas a las que nunca nada les sale mal y cuando pasa algo doloroso se dicen y te dicen con voz templada: "No llores por lo perdido, celebra por lo bueno que hubo, agradece el aprendizaje" ¡Qué miedo me dan! Segura estoy que cerrarán los ojos ante lo injusto porque no hay que apegarse, porque hay que fluir, porque el karma y porque es más cómodo para sus espíritus puros. Una cosa es la capacidad de resilencia, superar circunstancias que han lastimado, y otra ser feliz con una felicidad como las predecidas por George Orwell. Ese camino, sé que no es para mí. Sólo me interesan aquellas valientes que se atreven a vivir los lutos, a enojarse con su dios, sus diosas, la vida o el destino, a repetirse los hubiera, a mirarse al espejo con ojos rojos de llanto y a su ritmo y a su tiempo reconstruirse de a poquito y, de paso, ir haciendo que se levanten huracanes por los senderos que recorren. Aquellas a las que, a veces, hasta se les notan los trozos de sí que andan hilvanando. Esas, que se atreven a asomarse a mi lado en abismos oscuros, sólo esas son mis amigas, mis cómplices."

 - Karina Vergara Sánchez -

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