jueves, 6 de octubre de 2016

Deseé no haberte llevado a mi casa, a la de mi familia, deseé no haberte hecho un lugar ahí.

deseé no haberte llevado a mis playas, a la casa de la cama de sol y del balcón de aire, flamencos y sal.

deseé que hubieras respondido a mi correo con una propuesta de amantes kinkys

porqué no

explorar juntas, pero sólo ahí.

deseé que nunca me hubieras dicho "para mí no hay una relación por encima de otra",
yo no te lo pedí, pero lo pusiste encima de la mesa. Pero en la primera situación donde manejarlo te colocaste en ese lugar de forma tan clara, mantenida en el tiempo, y finalmente definitiva. Deseé que nunca me lo hubieras dicho. No empezamos esa relación desde ahí, y de hecho todo lo que finalmente llegó era lo que sabíamos desde el principio que venía, ¿por qué me dijiste eso?

Recuerdo cuando aún estaba ahí y te dije "estoy donde quiero estar, no es que quisiera estar en su lugar y vivir contigo, aunque creo que se nos daría bien [*sonrisa cálida y algo tímida*]" y tú me dijiste con otra sonrisa cálida "¿ahora me lo dices?". Nunca hubo otra posibilidad, ¿por qué decir eso?

deseé no haberme abierto así, y deseé no haber hecho nuestra escalera de la relación.

Deseé tanto que funcionara así de a tres y no me cerraras las puertas de tu familia para no tener que desear que no fuera ella y ser yo la que estuviera ahí. 

Y ahora estoy aquí, con todo ese deseo en presente aunque no pueda escribirlo así. Asumiendo, supongo. Despacito, supongo. 

Llorándolo de a poquitos.














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