martes, 22 de noviembre de 2016

(TW: despecho)

Estoy cansada de sentir tus cosas aún aquí. Me pesan, estoy cansada, ya llévatelas. Llévate tu libro de osas con su dedicatoria de un camino de tortugas juntas, llévate tu "se siente bien estar en tu vida", valiente turismo emocional, ¿guardaste tiempo para hacerte la pregunta a la inversa?. Llévate tu "gracias, ha sido importante" al devolverme las llaves, y también la pregunta que no hiciste de qué fue para mí dártelas y que nunca las usaras para lo que habíamos pensado. Llévate tus reflexiones sobre los cuidados, tus estados de feisbuc sobre poliamor y la energía de la nueva relación, y llévate tu "quiero que seas una persona de referencia en mi vida", valiente cobarde, meses después, usar mis propias palabras. Llévatelo todo, llévate cada vez que me abriste la puerta y la sábana de tu cama, cada vez que me abriste la boca y el cuerpo, cada email que me contestaste desde que tenías que haber tomado una decisión y no lo hiciste, y me involucraste en esto para luego decidir que mis mínimos y mis límites eran de segunda. Valiente turismo emocional. Llévate cada vez que me dijiste que ella reconocía nuestra relación y me reconocía a mí después de que durante 10 meses no se dignara a tender un punto de contacto conmigo, aun sabiendo lo que se movía en mi vida cuando ella vino, después de que durante 10 meses no os tomarais ni un café conmigo, después de que aun con todo el huracán del cambio que me desplazó de lugar radicalmente ni siquiera me enseñaras tu nueva casa, después de 4 meses. A mí que estuve en tus otras dos casas anteriores, que estuve cuando empaquetaste y cuando desempaquetaste, y me decías luego "debía de gustarte mucho para venir a cargar cajas", ¿no entendiste nada? compartir la vida es compartir las cosas que te pasan en la vida. Me han ayudado a cargar muchas cajas, y cargaré las próximas cuando toque, cargaré las de Sara, y cargaré las que vengan. En medio de todo eso, durante 4 meses de estar fuera de límite, ni siquiera me enseñaste tu casa. Valiente ceguera selectiva. Valiente escucha selectiva. Llévatelo todo, me pesa y estoy cansada, no lo quiero más. 





Yo no sé estar cerca de ti de otra manera que quererte como te quería. Qué le vamos a hacer. Pero tenía derecho al menos a saber desde el principio cuáles eran las condiciones en las que ibas a jugar, tenía derecho a protegerme y a decidir no meterme ahí. Maldita sea, no era tan difícil de entender, de verdad que no lo era. 










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